Cuando llegó se dio cuenta que no tenía nada, la despensa estaba vacía, la nevera también, no había ni povisos del desierto rodando por el suelo.

Pensó en salir a la compra pero le dio pereza y se echó una siesta.
Al despertar llamo al servicio de habitaciones y pidió un poco de sushi.
Se le había olvidado que estaba en un hotel y el mini mar ahora suele estar vacío.

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