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Identidad

Hoy vengo con un cuento, ya casi no me quedan! Tendré que ponerme a escribir otra vez pero es que para eso necesito total y absoluta soledad y ahora con la peque es complicado, pero bueno ¡algún rato conseguiré sacar seguro! Este cuento, Identidad, data de septiembre del 2006, hace más de diez años!


Nick «El Trampas» caminaba deprisa por las calles de Manchester; la noche estaba resultando dura y, aunque al fin había logrado esquivar a la policía, no sabía lo que se encontraría cuando llegase a su destino.

Había recibido una nota en el Mack’s mientras se tomaba una copa, se le citaba en la calle del Gato Tuerto, en la Sala Melbourne, a las tres en punto. Torció la esquina y allí estaba, el lugar era desolador hasta para él.

El local estaba a unos cuantos metros en el interior de la calle y tenía un toldo raído y goteante de color verde musgo, deshilachado por un extremo, como si alguien se hubiera descolgado por él hacia poco tiempo; la parte interior no daba mejor impresión, bajando unos escalones recubiertos con loneta roja que aparecía manchada de sangre, una barra de madera con altillo que servía para apilar las bebidas, se veía pequeña y sucia pero rellena y bien iluminada.

El Trampas se sentó en el taburete más cercano a las escaleras de salida, no sólo por precaución sino porque en el fondo de la pequeña barra se hallaban un grupo de hombres jugando una partida de dados y estaban demasiado en penumbra para poder distinguir sus caras. Con su reputación esto bien podría ser una emboscada y en ese caso estaría perdido si no pensaba algo rápido.

-¿Qué va a ser?, le gritó una voz repentina a su lado. Al asomarse por encima de la barra descubrió que quien le estaba preguntando era un enano de gran barba roja y cuerpo fornido, de 1,12 metros. Era realmente sorprendente ver a aquel diminuto camarero, sobre todo porque las bebidas del local se hallaban en el altillo de encima de la barra a la que ni siquiera llegaba.

-¿Qué va a ser? volvió a insistir el enano.

-Un bourbon, solo. vengo buscando a alguien, me dejaron esta nota hace una hora en el Mack’s.

-¡Ah! Debes de ser El Trampas, sígueme, te estaba esperando.

El enano salió de la barra y condujo a Nick hasta otra escalera ascendente que terminaba en una puerta corredera, una vez dentro se podía ver un gran arcón con cuatro butacas alrededor, una pequeña ventana y una mesa de despacho con un gran sillón de madera y piel, de ruedas y mirando hacia la ventana. La puerta se cerró a su espalda y vio con claridad que el enano que le acompañaba había desaparecido y que de detrás del sillón salían pequeñas volutas de humo.

-Siéntate Nick.

-¿Quién eres, para que me has hecho venir hasta aquí?

-Yo no te he hecho venir, has venido tu solo, por pura curiosidad, imagino. -Dijo una voz de mujer mientras se giraba en el sillón en el que descansaba.

Era realmente espantosa, rondaría los setenta y tres años, la cara blanca y carcomida, de cuerpo desgarbado y extremadamente delgada. Lucía una melena pelirroja que contrastaba profundamente con su piel ya que parecía mucho más viva que su portadora y un abrigo de visón color arena tan apretado a su cuerpo que impedía ver lo que había debajo. Fumaba un pitillo con boquilla y fue dándose la vuelta poco a poco, demorándose para atormentar con su visión al ya aterrorizado Nick.

-La nota me la mandó usted. Dijo Nick.

-Así es, tengo un… trabajito para ti, alguien de quien he de deshacerme y a quien, a la vez, nadie echará de menos.

-Ya no me dedico a ese tipo de trabajos, señora, tendrá que buscar a otra persona.

-¡No, siéntate cretino! -gritó. No me vale otra persona, has de ser tú, eres la única que tiene acceso a él y además hay algo que necesito que me traigas y no puedo confiárselo a otra persona. Te pagaré bien, ¿que te parecen… 5.000 antes y 10.000 cuando me hayas traído lo que quiero y el trabajo esté realizado?

Nick dudó, sabía que si aquella era su primera oferta era porque estaba dispuesta a desembolsar una cantidad mucho mayor, pero…tal cantidad… debía de tratarse de un trabajo muy difícil para pagar semejante suma de dinero y, aquella mujer…había algo en ella que le espantaba.

Le temblaban los músculos, deseaba huir de aquel lugar, poner mucha tierra de por medio entre aquella vieja y él; pero sabía que necesitaba el dinero, seguro que ella lo sabía.

-¿Por qué no manda a uno de sus matones?, por ese precio hasta podría poner un cartel en la cofradía de asesinos, seguro que muchos aceptarían el trabajo.

-Porque DEBES ser tú. Tú eres el único al que no reconocerían y con tu currículo nunca te relacionarían conmigo, un ladronzuelo, asesino principiante, borracho y ludópata, con tantas deudas que podrías disparar a alguien sólo para pagar una ínfima parte de todo lo que debes. ¡Ah, tu eres el blanco perfecto!

-¿Blanco? Perdone pero pensaba que el blanco me lo daría usted, no que sería yo.

-Por supuesto, por supuesto, pero date cuenta de que después de lo que harás deberás huir ya que muchos te buscarán si descubren que fuiste tú quien asesinó a Laric «mano de plata» y le robó del sarcófago de su tatarabuela la torques dorada.

-Ya veo, por eso el precio es tan alto, no se puede matar a un mago asesino experto y salir tan campante y Meno antes de huir hacer una paradita en las grandes catacumbas para robar a los muertos más venerados de todos los tiempos.

-En eso tienes razón, no se puede, por eso no lo harás, sino que te cambiarás por él y robarás la torques a su debido tiempo. El parecido es asombroso por eso debes ser tú y no otro, tú sí que podrías confundirlos… aunque queda mucho por hacer antes.

-10.000 ahora y 20.000 más al final y un billete para Japón, una casa en Tokio y tu solemne palabra de que no me dejarás tirado una vez tengas la torques.

-Trato hecho. Ahora puedes irte. mañana al amanecer Ray te recogerá en tu casa para empezar a investigar.


El día después y los que siguieron a éste fueron duros para Nick. Aun sin tener claro en lo que se acababa de embarcar escuchó a Ray en todo lo que le decía y obedeció cada orden porque sabía que un mínimo fallo en el plan le costaría la vida. No volvió a ver a aquella espantosa mujer, cosa que agradeció inmensamente. Además, descubrió que el enano le gustaba, era un poco rudo al hablar pero parecía buena gente y hasta empezó a tener aprecio por él.

Después de dos semanas ya habían inspeccionado cada centímetro de los alrededores de la mansión de Laric, sus jardines y toda la primera planta de la casa gracias a unos planos que Ray había conseguido.

Habían ido al lugar en donde trabajaba el mago, lo sabían todo a cerca de cada uno de sus amigos y amantes y hasta sabían usar algunos de los trucos de magia más difíciles del mago. Ahora lo único que quedaba por hacer era caracterizarse en Laric y cambiarse por él.

Así comenzaron los preparativos: pelo, dientes, manos, forma de andar, de vestir, de hablar, todo. Poco a poco Nick «El Trampas» se fue convirtiendo con ayuda de Ray en Laric «mano de plata». Tres semanas después llegó la prueba de fuego, el bar Atlos.


El bar Atlos era el lugar más concurrido de Laric. Todos los días, a las seis en punto, se pasaba por allí a tomarse un té de menta junto con Gretta, una de sus amantes y ese día no fue para menos. Aparecieron puntuales y pidieron lo de siempre, como era habitual Laric posó su abrigo y se dirigió al servicio, una vez allí Ray salió de detrás de la puerta y pegándole una patada en la espinilla consiguió que se agachase un poco, el tiempo suficiente para que Nick tapase su nariz con un paño humedecido en cloroformo.

Cayó al cabo de unos segundos y con cuidado depositaron su cuerpo en un aseo, sentado en el suelo con los brazos agarrando la taza del retrete como si se hubiera desmayado después de vomitar.

Así, Nick salió a tomar un te de menta con la preciosa Gretta quien, por suerte para Nick, se había tomado ya un par de tragos mientras esperaba y no notó ninguna diferencia en la persona de su acompañante, ni siquiera cuando a Nick le entró un ataque enorme de tos, producido por los nervios.

La tarde fue perfecta. Tomaron té, rieron y Nick descubrió que empezaba a gustarle ser Laric en vez del perdedor de El Trampas. pasadas dos horas se excusó y volvió al baño, desde el que desapareció dejando al verdadero Laric en el retrete empezando a despertar.

Horas después Nick y Ray se reunieron en casa del primero para comentar la primera impresión.

-¡Ha sido fantástico chico!, perfecto, lo has hecho tan bien que hasta el camarero se sorprendió al ver que regresabas del baño con tan mala cara.

-Perfecto. La verdad es que me está empezando a gustar esto de ser el famoso y querido Laric «Mano de plata».

-No te hagas ilusiones pequeño, esto se acabará en dos días, tu te irás del país y Laric morirá. No hay vuelta atrás y ese debe ser el único final de esta historia, no te pienses ni por un momento que podríais quedarte con su puesto.

-¿Y porqué no?, sería aun mejor que huir. Si Laric siempre está no habrá nadie que me busque por haberle matado ya que Laric seguiría vivo para todo el mundo, sólo nosotros sabríamos la verdad.

-Imposible. Te acabarían descubriendo y aunque eso no sucediera morirías en mis manos antes de que te diera tiempo a pensártelo dos veces.

Pese a las palabras de Ray, Nick siguió pensando en ello. Una vida de lujos en su propia ciudad, lejos de todo aquello que lo había convertido en la rata de alcantarilla que había sido hasta el momento; podría vengarse de todos aquellos que le habían tratado mal, de todos aquellos que se había aprovechado de él.

Si. Aquello empezaba a cobrar sentido en su cerebro pero ¿cómo lo haría? Si ellos se enteraban estaba perdido.

Una semana más tarde Nick fue llamado a ver a Susan, el esqueleto andante que le había contratado.

-¡Nick, pasa, siéntate! Me alegra que hayas venido tan pronto, ¿cómo va todo? según mis informes creo que está todo en orden ¿verdad?

-Si, está todo preparado.

-Bien, bien, estupendo. Ya tenemos fecha Nick, pasado mañana Laric ofrecerá una fiesta privada en su casa por el centenario de la muerte de su tatarabuela y al día siguiente se hará una pequeña misa egipcia en su honor en el mausoleo familiar. La noche de la fiesta, durante uno de sus trucos de magia, le matarás y te cambiarás por él. Cómo lo hagas no me importa en absoluto, sólo hazlo y recuerda siempre que Ray te vigila de cerca.

Al dia siguiente te sentirás especialmente compungido en la misa y pedirás que te dejen a solas con tu familia muerta. Una vez solo, abrirás el sarcófago que preside el lugar y cogerás la torques que la matriarca del clan lleva en el cuello.

-De acuerdo, parece fácil, pero aun no me habéis explicado por qué tiene para usted tanta importancia esa torques, porqué se toma tantas molestias por una reliquia de un muerto de cien años.

-¡Eso no te incumbe desgraciado apestoso! -Gritó iracunda. Tú sólo tráemela y recibirás tu dinero y tu pasaje para una nueva vida, aunque déjame decirte que dudo que la vida que te forjes sea mejor que la que has llevado hasta ahora.

Era suficiente para él, se vengaría de aquel carcamal fétido y lo haría a lo grande pero aun no era el momento. Salió del lugar y se dirigió hacia la biblioteca más importante de la ciudad, donde tenía un conocido que le debía un favor.

-¡Nick, que alegria verte!

-Hola Roman, yo también me alegro de verte.

-Pero ¿cómo te encuentras? Tienes buen aspecto, ¿que tal todo?

-Bien, últimamente las cosas van bastante bien, y tú ¿qué tal, cómo está tu familia?

-Oh, bien, bien. Vamos a sentarnos y me cuentas que te trae por aquí.

Se dirigieron por el pasillo principal de la biblioteca hacia una zona poco concurrida en la que había mesas bajas y pues con cojines cerca del suelo, se sentaron en la más apartada del pasillo, a una leve penumbra.

-Verás, Román, necesito tu ayuda. Tienes que buscarme información sobre torques, sobre una en concreto, la torques que posee la familia de Laric «mano de plata».

-¿»Mano de plata»? no me suena pero haré lo que me pides, para eso está la familia ¿no?

-Necesito la información para antes de pasado mañana a las diecinueve horas, ¿serás capaz? Es muy importante que sea antes, después ya no me servirá de nada.

-Si, creo que podré, no te preocupes. Te llamaré cuando lo tenga todo.

Nick salió de la biblioteca con paso decidido hacia la mansión de Laric «mano de plata». Rodeó tres veces las manzanas circundantes para despistar a su posible perseguidor y cambió de vehículo en un par de ocasiones per una así, cuando llegó y se acurrucó debajo de n olmo que estaba a las puertas de la casa vio salir de un coche cercano a Ray, al que no había conseguido despistar. El condenado enano le caía bien pero era absolutamente necesario deshacerse de él si quería vengarse de las insolencias de aquella bruja. Así acurrucado debajo del olmo, observando, fue trazando un plan en su mente, un plan en el que tendría más mérito el propio Ray que él pues sin sus enseñanzas no habría podido urdir semejante venganza.


-¡Ring, ring!

-¿Diga?

-Nick, soy Román, tengo la información que me pediste pero, escucha, he descubierto cosas muy importantes. Creo que no es seguro… te lo he enviado a casa por medio de un correo, la carta debe…piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

-¿Román? ¡Román! mierda.

De repente alguien llamó a la puerta y, desde el interior, Nick vio como un sobre entraba por debajo de ella y la sombra que hacía el correo se convertía en luz al marcharse éste. Rápidamente cogió la nota y leyó atentamente.

Por supuesto era tal como Román había dicho, algo inigualable, por eso aquella bruja quería la torques; pero no la conseguiría, ahora las tornas se habían cambiado y él sería el único vencedor.

Así, se pasó la noche en casa ideando paso a paso lo que haría y ultimando los pequeños detalles de su plan. Pasada la noche, durmió hasta las cinco del día siguiente, momento en el que Ray vino a buscarle para llevarle a su cita con la muerte, pero no se esperaba lo que se encontró.

El mismo Laric se encontraba de pie en la pequeña habitación, observando mientras fumaba distraído una gran pipa de marfil.

-¡Vaya! veo que ya estás listo. ¡Sí, darás el pego! desde luego. Bien, vamos, no tenemos tiempo que perder.

Ya en la mansión, se colaron por el muro del jardín en donde habían dejado un pequeño agujero, bien disimulado, para pasar ese día, ya que, la vigilancia en la mansión se había triplicado para esa ocasión. Subieron por la parte trasera de la casa hasta los tejados de la última planta y una vez allí utilizaron un cortador de cristal para abrir sigilosamente la puerta de la terraza de la habitación del servicio.

Como habían preparado, a esa hora los sirvientes estaban demasiado ocupados vistiendo y arreglando a la señorita Gretta como para ser sorprendidos por los dos intrusos. Se deslizaron dentro y comenzaron a bajar hasta la sala de los trucos. Allí estaba el blanco perfecto, una gran caja de madera con falso suelo en el que cabían dos personas perfectamente. Nick se deslizó dentro de la caja y Ray volvió a cerrarla, saliendo exterior para presentarse a los demás, pues por sus influencias estaba invitado a la fiesta.

Poco después se abrió la gran puerta del salón que daba hacia el jardín y se llamó a la multitud para disfrutar de los trucos de magia que Laric había preparado para la ocasión. Cuando todos estuvieron sentados la actuación comenzó.

-Y ahora el número principal. Presentamos para todos ustedes la caja fantasma.

Laric se metió en la caja y su ayudante Gretta lo cerró dentro, comenzó a clavarle puñales y después abrió la caja, pero no había nadie en su interior.

Una gran ovación corrió por la sala cuando Laric apareció en el otro extremo del salón con los brazos extendidos. Después de una rápida mirada Ray se levantó presto para salir del recinto sin llamar la atención pero cuando estaba doblando la última esquina de la casa cayó al suelo con un tiro en la sien.

De detrás de él salió Susan, que había estado escondida, observándolo todo. A su espalda dejaba el cuerpo de Ray, su mayor aliado, a quien había traicionado para no tener que compartir su premio y en la sala principal dejaba otra señal de su obra: Laric, asesinado en la caja fantasma a manos de Nick, o eso era lo que ella creía…


Se montó en el coche pero una vez dentro encontró una pistola apuntando a su cadavérica cabeza.

-Vaya, vaya, veo que para ti no es suficiente lo que te ofrecí. mañana, cuando la torques sea mía te daré tu dinero y podrás hacer lo que desees, ahora, aparta eso.

-Se equivoca conmigo señora.

Del asiento del conductor una cara, por desgracia conocida, saludó a Susan, dejándola aun más blanca de lo que ya era.

-Nick, pero… ¡traidor!

-Es mejor que lo sepas por mi, querida, hice un trato con Laric en cuanto supe que la torques te daría poder y belleza para unas cuantas décadas y la verdad es que no me gustaría que mis nietos tuvieran que vérselas con alguien como tu. Al descubrir que la torques condecía el poder de prolongar la vida de quien la tuviera unos 200 años y al observar el increíble parecido que tenía con Laric y que yo nunca había conocido a mi padre indagué más, descubriendo que él era mi abuelo realmente. Como bien sabrás la familia siempre es lo más importante así que decidí cambiar el trato y dejar de ser un… como era… un gusano apestoso. Adiós vieja, tu vida no comenzará de nuevo hoy.

 

Así, con un tiro en la sien, la vida de Susan se apagó para siempre en el momento justo en el que debería haber acabado y Nick y su abuelo comenzaron una nueva vida juntos en la que ambos aprenderían el uno del otro.

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