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Puerto de Vega: Las Telayas

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En 2 dias arrancan LAS FIESTAS y sí, son las fiestas con mayusculas porque cuando algo te hace tanta ilusión, cuando consigues que los pelos de los brazos se te pongan de punta, te pones nerviosa hasta no dormir y estar insoportable, se te olvidan las llaves y la cabeza en la puerta de casa y tu estómago no termina de dejar de saltar, en ese caso tienes que poner las cosas con mayúsculas.

Así son las fiestas de mi pueblo, Puerto de Vega. Puedes venir de paseo, puedes estar aquí unos días, disfrutar de sus playas, de su gente, de sus vistas, venir a las sardinadas, al marmitaco, al Unirock y al día de los percebes y mejillones pero, si de verdad quieres saber porqué somos tan pintorescos, tienes que venir a LAS TELAYAS.

No te será sencillo, en esos días comer por el pueblo está imposible y la gente está muy hermanada, cantan eso de: “somos de Vega, no lo negamos y nos queremos como hermanos” aunque sea una vez al año todas las rencillas, todos los problemas que pueden sucederse al cabo de 360 días se quedan guardados hasta el año que viene y finalizamos el año, nuestro año, hermanados de verdad.

Si vienes, te recomiendo que conozcas a alguien porque las fiestas de pueblo son de estar con la familia y los amigos y si estás solo no vas a vivirlas igual, ahora, si no conoces a nadie ¡siempre puedes presentarte e ir poco a poco haciendo amigos!

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Las fiestas comienzan con un chupinazo, el día de la víspera es uno de los más especiales para mi, el día antes siempre estoy nerviosa y no duermo bien, la emoción me invade ya antes de que den las 12, hora a la que suena la sirena de la rula y salen disparados los cabezudos y gigantes, con las gaitas por todo el pueblo.

Suena la sirena, mi corazón ya no responde y saltan los cabezudos, los niños salen corriendo delante de ellos, ellos con sus garrotes les persiguen, los gigantes bailan, los más pequeños lloran del susto y los más grandes nos acordamos de cuando éramos pequeños y de los que faltan.

Tras un largo paseo por el pueblo, parando en diversos sitios para reponer fuerzas a base de sangría o de lo que cada cual decida llevarse con él, caemos todos en La Plaza de Cupido, ese sitio minúsculo en el que no concibes como pueden entrar 80 cabezudos y un montonazo de personas, este año es jueves, a ver como está de gente… no quiero ni pensar en como estará dentro de dos y tres años que cuadrará fin de semana.

La plaza es preciosa y hace honor a lo que se espera de ella, los cánticos, el palpitar del lugar no deja absolutamente a nadie indiferente, todo tiene su momento y éste es el momento de que los cabezudos se quiten sus caretas, es el momento de mayor exaltación, el momento de homenajear a ausentes a base de “vega tracatrá” y de “somos de veiga somos la ostia somos la madre que nos parió” y el momento en el que tanto tiempo esperando hace como “boom!” en tu interior hasta el punto de llorar de la emoción.

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Tras esto, nos vamos todos hacia el puerto, lugar en el que se termina la mañana, unos cánticos más y un poco más de jaleo, los más jóvenes se tiran al muelle, aun recuerdo como no podía ni acerarme porque mi hermano y sus amigos, Cesar, Gelote, Manu, siempre me cogían y terminaba en el agua, que recuerdos…

Después todos nos vamos a comer, unas al parque nuevo, otros al Mesón, a La Marina, al Jorge o a sus casas pero siempre con amigos, siempre disfrutando del día.

No penséis que esto se termina aquí, es cierto que te has sentado a comer a eso de las… 15:30… siendo generoso, pero a las 18:00 vienen nuestros ya amigos, los que esperamos cada año y sin los que bajar del campo de La Atalaya no sería lo mismo, la Charanga El Compango. Ellos nos amenizan la subida al campo, la estancia en el prao, con los bollinos de Sixto y con las gaitas también, un rato de disfrute y de ver a los bebés que dejaste con los abuelos y de descansar un poco antes del final del día. Coge tu jersey porque empieza a anochecer y en “el campo arriba” siempre hay aire y refresca y cuando ellos digan, bajamos, todos juntos, hermanados, con la charanga, al parque Benigno Blanco a cantar y a disfrutar de la primera verbena de este año.

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Como la tradición manda estos días el 8, el día de la Telayona, hay que vestirse de Asturiana, y subir, tu y tu resaca brutal, a tomar el vermut en el campo de La Atalaya, hace años, ese día por la tarde se jugaba al futbol, partido de solteros contra casados, lo hecho de menos, unas pipas, un jersey y unos vaqueros y te sentabas en la banda viendo correr a Susi y a los demás.

Tanto el 08 como el 09, La Telayina o “el ramo” son días más familiares, se come en casa de un miembro de la familia, se disfruta con ellos, además el 08 es el Día de Asturias así que es como más tradicional aún. Hacen misa en la capilla, los que sacan a la virgen se visten de marineros… tiene su punto, hay orquestas de noche, no vayáis a pensar que todo es descanso, ¡jaja! pero se hacen más relajados.

El 09 los niños se vuelven a vestir, pero en este caso es el día de entregar el Ramo, se le da un ramo y una placa a una persona representativa del mar en La Rula, es una ceremonia muy bonita y babylucia esta divina vestida de pescadora. Baile de los casados en el parque y comida familiar, luego, los juegos náuticos. Por diversas razones estuvimos unos años sin poder celebrarlos y estamos todos “devecendo” por volver a disfrutar de nuestras “Cucañas” y nuestras regatas, en las que éramos tan buenos que venían de todas partes y no solían ganarnos.

De noche, verbena y si, echamos de menos que se suban al escenario y nos griten “¡Y mañana que hacemos!!!!” “¡mañana todos a la jira!!!!!” y si, sólo de escribirlo ya lloro, no os voy a engañar, porque llevo un rato describiendo mis fiestas y hemos llegado a la recta final.

Llegó el día, es día 10, el último día del año para muchos que, como yo, ven su vida desde la perspectiva de la vuelta a la ciudad y a los quehaceres habituales, tras tres meses en el pueblito bueno esto es duro pero más duro aun es saber que a partir de mañana tienes que volver a contar que quedan 360 días para que vuelvan a ser los mejores días del año, los de las fiestas de tu pueblo.

Hoy es la Jira, desde las 7 o las 6 ya no duermo, estoy muy nerviosa, tengo todo preparado, revisé hace dos días todas las prendas, lo coloqué todo en la habitación que no se usa y si, tengo toda la indumentaria en orden pero aun así ya estoy nerviosa.

Maridin es el que se encarga de preparar el coctel, porque no, no se puede ir caminando 3,5 km sin tener algo que tomar a medio día 😉 así que cada año, él e Ivan y ahora también las nuevas generaciones como César, se juntan para preparar lo que vamos a llevar de “bebida para el camino” ¿pensáis que son unas fiestas de borrachos? puede ser, quizá de ahí lo de la exaltación de la amistad y el “nos queremos como hermanos” pero que queréis que os diga, si no lo vives… no sabes lo que es.

Te levantas, desayunas, gritas a maridin porque aun no esta listo y encima aun tienen que ir a comprar, él dice que “tienen tiempo de sobra” tu, como cada año le gritas (gritas mucho, estas muy nerviosa) que no piensas esperarle, que tú y la nena a las 11:50 estáis en Jovellanos que no vas a llegar tarde. Él sólo hace que decir “tranquila” pero tu no puedes estarlo.

Como un flan y con la cabeza a saber dónde te vas a la ducha, hay que estar bien limpio para volver a enguarrarse de vino, de sangría, de bebidas pringosas varias, de barro y de lo que toque porque aquí, a la jira se va caminando aunque diluvie y ¡no sería la primera vez que nos ha diluviado desde antes de salir y todos hemos salido igual! y al salir de la ducha… son las 11:15, ya lo dejas para ultima hora porque sino te pones a dar vueltas por la casa que te llevan los demonios, a vestirse.

Primero tu, luego el bebé.

Pantalones blancos, calcetines blancos, ropa interior… mejor el biquini no vaya a ser, que vamos caminando y la romería es en la playa; la camisa blanca, yo soy purista me visto de forma totalmente tradicional, ¡hay que llevar camisa! listo… vamos allá.

Las cintas de colores a un lado, la taza de metal que babylucia tiene idéntica pero en miniatura, al otro, calcula que llegue cómoda a la boca, tu bebes por ella, con la cinta con los colores de España, como siempre. La pañoleta roja en la muñeca, la azul y la amarilla a la cadera. Listo, respira.

Las trenzas, dos, una a cada lado. Calas la gorra de marinero heredada de tu hermano e igual que la de tu hermana, con la que te vas a encontrar luego y que también llevará la suya y sólo falta el toque final, los voladores recuerdo de la descarga de Cangas que todos los años te regala Falo. Puestos en las orejas, todo listo.

Maqueada de la misma guisa la criatura, vamos.

La calle del parque está llena, ya está llegando todo el mundo, por increíble que cada año me parezca, maridin llega a tiempo y hasta puedes probar la mezcla, demasiado rico, esto va a volar rápido y voy a acabar como un volador ¡jaja, como cada año, vamos!

Dan las 12:00 volador y todos arriba, con las charangas, nadie quiere ir con las gaitas, pero al final, la “zona carrito” en la que ya me incluyo vamos con ellas, pobres, alguien tiene que ir! ya volveremos con las charangas.

Y así, señores, caminando hacia nuestro destino, con “paso jira” que básicamente es un no parar con los pies a saltitos pequeñitos, nos vamos, haciendo paradas y bebiendo del cazo, hacia la playa de Frejulfe, llegada, bailes, cánticos, ya vas un poco que los nervios se han convertido en que no ves pero del coctel explosivo y a comer, la familia te espera bajo una carpa en el monte, con tortillas, empanadas, carne, bollos de chorizo y multitud de cosas ricas y fáciles de llevar, recuerdo cuando se hacían paellas y otras delicatesen playeras, ahora como no se puede hacer fuego se lleva todo listo, más cómodo por otro lado.

Tras el almuerzo e ir a tomar el café a la carpa de los amigos o de otra zona familiar vamos todos al campo de la jira, a  bailar un poco más, a recuperar el estado de embriaguez que dejamos en el almuerzo y a disfrutar de lo últimos momentos en el campo.

Dan las 20:00, nos vamos todos caminando, borrachos, contentos y tristes a la vez, con las charangas porque los más peques ya se quedan con los abuelos, al pueblo, el parque Benigno Blanco, medio pueblo a los lados haciendo corrillo y Clan 0 nos esperan.

La entrada en el parque siempre es espectacular porque esta muy bien montado, llegado el momento tienes que bajar por la calle Jovellanos que es muy estrecha, tanto que aunque sólo hayan ido 100 personas a la Jira, la pasar por ahí parece que han ido 1.000, llegamos juntos, bailando, cantando canciones populares entramos en el parque y, como ya tenemos entrenado al personal se desata la tormenta cuando, una vez instalados y cantadas las últimas notas, salta la orquesta con su sesión Rock. Están tan bien sincronizados con este pueblo rocker y calimochero nuestro que el primer pase es lo que en otros sitios es el último y eso nos encanta, desata toda la rabia, ira, alcohol y entusiasmo hasta dejarte exhausto y mola mucho, tanto que esta que os escribe, de ahí se va a comer huevos con chorizo y picadillo (tradición también) con sus amigos y de ahí a casa.

Hasta el año que viene, que ya quedan sólo 360 días.

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[dt_quote type=”pullquote” font_size=”h4″]Si sois de aquí espero que hayáis llorado, eso querrá decir que lo expresé bien, sino, espero que os haya enganchado y que os apetezca venir 😉 Sea como fuere gracias por escuchar este soliloquio.[/dt_quote]

2 comentarios en «Puerto de Vega: Las Telayas»

  1. Bueno nena un texto precioso que expresa a la.perfección las Telayas. Me dejas llorando. 15 años sin poder pasarlas… son muchos.
    La cría preciosa !
    Venga que quedan 3 días. A pasarlo bien. Y QUE VIVAN LAS TELAYAS!

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