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La “dulce” espera

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(Créditos foto superior: @Maorlan fotografía)

Dicen del embarazo que es una dulce espera y realmente cuando dejas de estar embarazada, tras el trajín de los primeros meses, la novedad y todo lo que conlleva la maternidad (sobre todo la primera), lo echas de menos.

Piensas…¿volveré a estar embarazada, volveré a sentir a un ser vivo dentro de mi, volveré a tener una barrigota que acariciar? y lo recuerdas como un momento maravilloso, dulce y reconfortante.

Pero ¿realmente lo fue?

Yo hoy os quiero hacer partícipes de mi maternidad, de mi día a día y de lo que yo siento como embarazada.

Cuando estuve embarazada de BabyL recuerdo que tenía mucho jaleo, en esos momentos tenía una tienda física a la que ir cada día, encima era mi primera vez y estaba nerviosa y emocionada cada segundo, en ese tiempo iba mucho, mucho, al gimnasio así que estaba realmente fuerte y también cerré la tienda física, me trasladé al almacén que teníamos en Gijón y, posteriormente, me trasladé del almacén a la oficina.

Todo ello en el periodo de tiempo de embarazo sin dejar de lado las ferias y saraos en los que participé con mi negocio de entonces. Nunca olvidaré que a 2 semanas de dar a luz yo estaba cargando cajas y sentada 12 horas en una feria en una nave industrial a finales de diciembre, con frío y cansancio, pero que me sentía genial.

No recuerdo ese embarazo como algo costoso, duro, sacrificado o largo. Si bien es cierto que los últimos dos meses y sobre todo el útlimo pasaba muy despacio también lo es que no paré, ya veis que a dos semanas de parir estaba en una feria.. ni se me ocurre ahora.

En aquel momento hice una habitación de bebé mona pero un poco aséptica, que podéis ver en este post, la ilusión de hacer la habitación para tu bebé, algo unisex, era como me sentía en ese momento porque, aun sabiendo que venía Lucia, yo quería un Ernesto, que nunca vino. Su ropita fue igual, algo unisex, poco rosa, pocos vestidos, pocas puntillas, esperaba poder usarla con el siguiente si fuera niño, aprovechar.

El aprovechamiento vino en todo, el carro fue de mi hermana, un stokke que me encantaba y que tenía 10 años, la cuna y la minicuna las compré en milanuncios a una familia y las cosas, el rosa brilló por su ausencia hasta que ya fue algo más grande y empezó a darme igual.

Yo no tuve nauseas, no tuve contratiempos, no me encontraba especialmente gorda o pesada (aunque lo estuve, creo), no compré ropa de embarazada hasta los 7 meses y poca cosa, un par de pantalones y un par de camisetas, el resto compré ropa una talla más y a correr. Error.

Vamos, todo lo contrario que con este embarazo.

 

VACACIONES-EN-EL-SUR, MAR VIDAL

(Créditos foto superior: @tinitabar)

 

Con LittleH la cosa es distinta. Tras mudarnos en mayo reconozco que mi deporte ha sido escaso y bastante mierdoso, la falta de gimnasio ha hecho mella en mi y no soy capaz de coger una rutina ni para salir a caminar, cosa que no es que me guste mucho precisamente. Esto hace que esté más pesada y mucho menos fuerte que con BabyL.

Además tuve nauseas, bastante importantes durante el primer trimestre, la barrigota me salió allá por el cuarto o quinto mes hasta el punto de comprar más pantalones y mallas pero no me siento bien, lo cierto es que si fuera por mi estaría todo el día en pelotas porque me molesta hasta la ropa interior. Lo que me molesta es la barriga enorme que tengo, vaya.

Luego vosotras me veis y decís: “pero si estás genial! si tampoco tienes tanta!” lo que tengo es una caja importante, digamos que hacia afuera parece menos porque mis caderas son amplias por no decir otra cosa.

Pero me molesta, mucho, muchísimo. Se acabaron las nauseas y comenzaron los gases y los salvaslips, lo de agacharse es complejo, hace dos meses casi que no me veo bien para depilarme en condiciones y que me cuesta ponerme los calcetines y las botas y estoy deseando que esta mierda de tiempo termine para ir todo el día en falda y no tener que soportar pantalones ni mallas ni nada que tenga que ver con poner algo por la barriga porque absolutamente todo me molesta.

Me levanto de mal humor, cansada a más no poder, no rindo en el trabajo porque voy como a ralentí y siento que se me olvida todo -aunque por suerte lo apunto todo en mi agenda 10 y en mi pizarra y voy capeando y llegando a todo lo que quiero hacer-.

Para colmo tengo dos problemas extra:

  1. Tengo miedo a una nueva cesárea. No me gustó esa experiencia, fue horrible, incómoda, no dolorosa y además yo me exigí muchísimo para recuperarme lo antes posible y ese mismo día ya me levanté al baño y caminé un poco, pero fue horrible. Podéis leer la crónica completa en el post “la trajicomedia de mi cesárea“. Tengo un mioma en el canal de parto, por ahora es pequeño pero dicen que estos últimos tres meses que es cuando el bebé más crece es más que probable que el mioma lo haga a su vez y le impida darse la vuelta (como ya pasó con BabyL) y por tanto, dar a luz de forma natural porque el bebe no podría pasar. Por ello estoy muerta de miedo, no quiero volver a pasar por una cesárea por muy duro que sea un parto, quiero poder decir si prefiero uno u otro por mi propia experiencia y me da mucha pena no tenerla.
  2. Tengo miedo a que todo el esfuerzo de trabajo que he realizado en los últimos 8 meses se vaya al traste al parar y por lo tanto, no paro, aunque lo necesito como el ciego ver                porque estoy todo el día agotada sobremanera. Pero he trabajado tanto…. estoy ahí, siempre presente, siempre sacando cosas, siempre haciendo cosas, demostrando que estoy que soy una profesional, que puedes confiar en mi, que tengo trabajo, que puedo trabajar, que merece la pena que me contrates. Escribiendo los post, he tenido que bajar el ritmo a 2/3 a la semana porque lo de hacer 7 me estaba comiendo la vida y la energía pero ahí estoy y cuesta.

Hoy es uno de esos días malos, en los que estoy agotada, que me metería en la cama y estaría ahí, sin más, sin instagram, sin post, sin blog, sin tareas, sin asesorías on line, sin revisión del libro, sin hacer nada más que estar tumbada.

Además está BabyL que requiere atención, tiempo, que jueguen con ella, que la mimen, que la cuiden, que le den todo lo que ella no puede hacer sola y yo tengo una relación en la que ambos trabajamos y nos apoyamos pero el tiempo no es el mejor. En un mes empezamos a recoger cosecha, nuestra casa aun no está ni comenzada -concejales del ayuntamiento de Gijón, por favor os lo pido que es solo firmar la p… licencia!- y yo en agosto doy a luz, vamos que se nos junta todo y ando derrengada como se dice por aquí.

Lo reconozco, estoy cansada y encima de estar cansada y muerta de miedo me siento gorda como un manatí, como una ballena varada y el ánimo, con el cansancio no acompaña. Sólo hay una cosa buena, no tengo estrías, el bio oil me va de lujo por ahora y creo que no tendré ni una sola cuando todo esto pase y tampoco tengo migrañas que en mi son habituales, con algo he de conformarme!

Las que me veis mas a menudo no lo habréis notado, soy una persona positiva, que se esfuerza, que nunca deja que la ayuden y que le gusta estar activa y sonriente, que siempre tiene una palabra para otros y que intenta ser positiva y enérgica pero reconozco que hay días que se me hacen cuesta arriba, que en algunos momentos me apetece mandarlo todo a la porra y decir… no decir nada. Sólo desaparecer del panorama instagramero, bloguero y profesional como humo que se escapa por un conducto de ventilación. Cerrar el chiringuito una temporada y descansar.

Pero no puedo.  El coste sería tan grande que no estoy dispuesta a asumirlo, a tener que volver a empezar y…¿quién me asegura a mi que volverme invisible durante unos meses no hará que sea invisible de verdad? ¿quien me asegura que todo lo que he trabajado no quedará en la inopia como decía Quevedo?

Asi que aqui estoy, desahogándome con vosotras y contándoos que el embarazo no es tan dulce espera como se cree, que el bombo de 2kg + los 9 de peso extra se convierten en 11 kg que porteas como un péndulo, de lado a lado, que depilarse es un universo y que el otro día me fui a comprar un biquini.

Llegué yo y mi panza, agotada y con dolor porque últimamente LittleH no se que postura tiene que caminar duele, literalmente, a Calcedonia y dije “hola! vengo a por un biquini!” la chica muy maja ella me ofreció bañadores de embarazo y le dije “no, yo lo que quiero es un biquini normal pero más grande de mi talla para no sentirme anciana caminando a la orilla del mar con un bañador de abuela, muchos kg de más en las caderas y mucha celulitis en las piernas, quiero un biquini con el que sentirme medianamente bonita” y me puse a buscar.

Conseguí sacar 3 modelos que me gustaron, uno de rayas marineras preciosas y un par verdes así como modernos, con hojas y frescor de moda, le pedí una talla más que la habitual, yo suelo llevar una M así que ella, muy maja, me sacó una L.

Si, efectivamente, la L me quedaba tan raquítica como la M, las chichas brotaban por ambos lados como una manga pastelera al borde de la explosión y entonces volvió a ofrecerme los bañadores de embarazada, concretamente unos biquinis nuevos para embarazadas que eran “altos de barriga”, volví a decir NO y le pedí más talla.

La XL no es una talla que se estile en Calcedonia chicas, si estáis un poco rellenas ir a comprar bañadores y biquinis a otro sitio, so sorry. Sólo encontró uno azul, liso y laso, más básico que la estantería Kallax de Ikea en esa talla llamada XL.

He de decir que lo compré, no me queda del todo bien, no nos engañemos, una talla más habría venido estupenda pero amigas, si eso era una XL… a mi que me digan donde tengo yo que ir comprar un biquini con el que no parecer una vaca ni tampoco una cosa rara, fea y antigua.

Mi idea fue: bueno, este no está tan mal y quieras que no en agosto doy a luz sobre el 01 así que necesitaré un biquini para mi postparto donde aun no tendré mi talla de antes. El que no se conforma… eso si, oye la parte de arriba es divina ¡jaja!.

Como estaba desesperada, claudiqué y le dejé sacarme el p… biquini de embarazo, es una braga faja en toda regla, me la probé… en fin, la parte que tapa la barriga se puede bajar y te queda una… braga ancha, sin más. No, bonita no es, pero es que yo bonita lo que se dice bonita sólo lo estoy de cintura para arriba y de tobillos para abajo.

En fin, como veis ir de compras tampoco es que me siente especialmente bien y pensar en pasear palmito en la playa… bueno os diré que fui el miércoles pasado y el jueves fui a Carrefour con maridin a elegir una silla de playa cómoda ¡porque no me revuelvo en la arena!.

Lo siento embarazada de primer nivel, el embarazo no es una maravilla, y aun no empecé, quedan dos meses que son los peores, donde más se engorda, donde más se crece hacia delante, queda el parto/cesárea, el primer mes de lloros y despertase (si tienes suerte) cada tres o cuatro horas. Queda el verano, el sol, el calor, el hincharse los tobillos, el tener que parar de trabajar porque no puedes con la vida. Quedan los peores cambios de humor, los lloros, las hormonas a full… me queda lo peor y si, estoy preparada porque no es la primera vez pero no estoy preparada porque es como si volviera a ser la primera vez.

Desearme suerte, mientras observo esta última foto, la que me hizo Manuela @maorlan a color de BabyL apoyada en la barriga con LittleH sólo puedo pensar en descansar y en que tengo que sacarme unas cuantas fotos de la panza, que igual es la última y en que al fin tengo la habitación de LittleH lista y la de BabyL también pero tengo que sacarles fotos para subir el post al blog. Sólo puedo pensar en que me queda un taller que espero que se llene y solo hay 1 persona apuntada por ahora. Sólo puedo pensar en ir a la playa y a la vez en ir a hacer fotos en el prao con flores altas y con mi vestido largo de flores -pereza máxima-, sólo puedo pensar en que tengo que sacar un número de la seguridad social y dar de alta a 4 recolectores de arándanos en menos de un mes y sólo puedo pensar en que nazca LittleH en como será, en cómo se lo tomará babyL, en lo que me pesa la barriga, en llenar el puf que usaré para mi sesión newborn y en que todo esto pase y encontrarme en mi casa de Gijón con mi marido, mis perros y mis dos hijas comenzando nuestra vida por decimoquinta vez.

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[dt_quote type=”pullquote” font_size=”normal” background=”fancy”]Pensasteis que iba a ser un post bonito pero aunque podría haberlo dejado para un día de mejor humor creo que lo que siento se expresa mejor hoy que tengo un día regulero, el tiempo este asqueroso de nieblas y fresquíbiri no ayuda mucho tampoco.[/dt_quote]

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