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El despacho perfecto

Un despacho coqueto e inspirador

En alguna ocasión os he contado que nosotros nos pasamos como 6 meses en Gijón y los otros 6 en Puerto de Vega, no es literal y vamos a Gijón casi a diario pero si que estamos muchisimo tiempo en el Pueblo en cuanto llega el verano, para disfrutar las tardes en la playa o la piscina y estar más con los amigos y la familia.

Este año ya tenía este blog y como veis me lo tomo bastante en serio, escribiendo cada día normalmente, así que necesitaba un espacio donde escribir que fuera cómodo y a la vez inspirador, necesitaba, el despacho perfecto.

Arriba tenéis una foto de lo primero que se me ocurrió, tenía esa mesa de ikea guardada en el trastero de Gijón desde hacía años y pensé que sería genial ponerla bajo la ventana ya que quedaba justa y así tener un espacio donde trabajar sin molestar a los demás. Además compré el estor que deja pasar mucha luz pero da intimidad por las láminas grises horizontales y para solucionar que la cuerda no me quedase muy cutre (la de bajar y subir el estor) elegí en Casa una letra E de Ernesto (el que espero sea mi segundo hijo…) en metal que pesa bastante.

La habitación ya contaba con una alfombra de tipo árabe comprada por mi madre en Konstantino, una tienda de alfombras muy buenas en la que mi madre en su día compró las de toda la casa y que ahora, años después, nos vamos pasando las nuevas generaciones según los espacios de nuestras viviendas. Yo me quedé con dos, una de ellas es esta.

Además me quedé un sofa cama bastante bueno y grande (1.50 m) que tenía en su casa de Gijón. No penséis que le ha pasado nada a mi madre, eh? es que se mudaron y fuimos recogiendo algunas cosillas que ya no tenían donde poner y que, tanto a mi heramana como a mí, nos venían genial.

Tras un mes de no revolverme decidí que tenía que hacer un punto y aparte, necesitaba un despacho pero tenía que ser inspirador y bonito y no cualquier cosa para salir del paso. Así que cogí el coche, cogí a babyLucía y nos fuimos camino de Ikea a buscar una bonita mesa a un precio razonable.

Tenía varias ideas pero ninguna centrada, no quise hacer un tablero pinterest porque sabía que la inspiración sería mayor que el presupuesto y sólo necesitaba un sitio un poco bonito y sobre todo útil y espacioso.

Al final, tras mirar todo lo que había en Ikea en el departamento de despachos, elegí un modelo que encontré por casualidad en una de esas casas de muestra que hay en la exposición; digo por casualidad porque babyLucía, que venia conmigo, tenía hambre y paré en un coqueto escritorio a sentarme para darle el biberón. Mientras lo hacía me fijé en que el escritorio era blanco y tenía un estilo bastante bonito, con patas torneadas y unos cajones de distintas medidas.

Encontrado ya el escritorio ideal, cogí en accesorios unas baldas de inspiración bureau y una placa metálica blanca con ganchos e imanes para poner en la pared.

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despacho-vega-detalle.

El problema fue meter todo eso en la habitación de forma que quedase bonito y cómodo. Ahí tuve el primer lío.

Lo suyo sería ponerlo en la pared más alejada de la puerta porque llegar por el pasillo y contrarme escribiendo no me gustaba mucho, tampoco lo quería en la pared de la ventana porque son ventanas casi a suelo y estaría de espaldas a la puerta, no quedaba bonito así que probé a poner el sofá donde la ventana, error, quedaba fatal mirando a la puerta; luego a ponerlo en la pared de la puerta, error, quedaba mal y encima no entraba bien, total que pese a mi insistencia paseando el sofá -que no es que no pesase precisamente- tuve que dejarlo donde estaba y colocar el escritorio en la pared de la puerta, donde lo véis ahora.

Reconozco que una vez le puse el bureau, los botes de lápices, un par de libros antiguos y colgué un corcho con fotos y el panel metálico imantado todo quedó mejor. Como tenía espacio puse haciendo una L la mesa que ya tenía que es del mismo blanco y de la misma altura así que pude meter debajo la papelera y poner encima la impresora, dejando liberado el escritorio cuqui.

La silla es un modelo tipo Barcelona de Mies Van Der Rohe sin brazos que compré para la mesa del salón y que al final me sobró, blanca, de piel, por lo que queda perfecta y además es muy cómoda, para las horas de revelado.

Ahora la “zona sofá” sirve para charlar con maridín mientras escribo o revelo, para que me ayude a escribir cosas o miremos juntos cosas de trabajo y para que Curro se tumbe observando a babyLucía jugar en la alfombra a mis pies. Y sigo teniendo una cama accesoria por si las moscas.

Otra de las cosas buenas de esta mesa es que tiene el tamaño perfecto para, más adelante, bajarla al salón y ponerla en una de las paredes, sin que ocupe mucho espacio pero dejando que yo tenga mi pequeño nido de trabajo. Pasará, si todo va como debe, en unos cuantos meses, si nos quedamos nuevamente embarazados.

[dt_quote font_size=”small”]Pues así quedó mi despacho del pueblo, donde ahora mismo estoy escribiendo este post y donde reconozco que me siento super a gusto. Ahora sólo me queda comprar otra mesa para el despacho del salón de Gijón que tampoco me convence, pero ese, como está enfrentado al sofá y no tengo pared, me está costando más diseñarlo.

¡¡Que paséis un feliz martes de fiesta!![/dt_quote]

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