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Marruecos: Viaje al desierto de Merzouga

Introducción

Volvemos con Marruecos, si bien ya nos pasamos un rato descansando en el Riad Flam y nos paseamos un par de días por la ciudad de Marrakech, tumultuosa donde las haya, ahora nos vamos de recogimiento y relajación a las montañas para terminar la aventura, tras el desierto, en Marrakech otra vez.

Poco a poco vamos viendo algo de África que espero que os esté gustando.

Vamos a meternos en harina, venga.

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Unos datos básicos

No vamos a volver a hablar sobre cultura, el país y sobre su moneda o comida, para ello os remito al primero de los post, el de Marrakech, simplemente vamos a ver unas nociones muy básicas de lo que vas a encontrar en este post sobre Merzouga.

Merzouga es uno de los pueblos más turísticos de Marruecos porque está «a los pies» del desierto del Sahara en su zona llamada como el pueblo «desierto de Merzouga», éste, junto con el de Zagora, que está al lado de Marrakech, es el más visitado por los turistas, sobre todo porque se pueden hacer excursiones en dromedario, en quad o en motos. Y, como está alejado, su gran atractivo es dormir en una haima en pleno desierto.

¿vamos a ello?

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Mi viaje

Contratamos esta parte del viaje con la empresa que opera en España y que se llama Civitatis, no es barato, si que hay dos formas de hacerlo, una más barata y otra más cara, nosotros cogimos la cara porque ya que íbamos a hacerlo una vez quizá en nuestra vida decidimos no gastar en otras cosas y hacer esto lo mejor y más confortable posible.

Lo que contratamos fue una excursión de 3 días al desierto de Merzouga desde Marrakech. ¿Qué implicaba eso? pues que un guía nos recogía a nosotros y a otras 5 personas e íbamos en una especie de mini bus al desierto con paradas para ver oasis, kashbah y otras cosas que os iré detallando ahora, durmiendo en un hotel en la montaña al que ya os digo que volveré segurísimo para estar al menos dos o tres días en esa zona y luego yendo al desierto en camello o dromedario (yo que queréis que os diga aun no tengo claro en que fue, jaja!) y durmiendo en el desierto en una haima, posteriormente vuelves en camello o dromedario y te llevan, con excursiones previas, a la ciudad que tu elijas. Especifico esto porque en nuestro grupo 3 personas iban luego para Fez.y las llevaron ellos, no volvieron a Marrakech como hicimos nosotros.

Al lío:

Lo primero que tenéis que saber es que es mejor que hayáis cogido dinero en efectivo o cambiado antes de emprender esta parte del viaje porque luego NO vais a tener casas de cambio y lo de pagar con tarjeta… ejem. Así que llevar bien llena la cartera para todo lo que se os antojen, os aprieten y para las excursiones y compras. Yo, que no soy de gastar por ahí y que además llevo a maridin que es como un perro de presa gasté en 3 cosas: unas cervezas para el desierto pues no venden alcohol (por supuesto no son ni lo más mínimo imprescindibles pero oye, todos las llevamos), recordar que Marruecos es un país árabe y por tanto el alcohol en los lugares públicos está prohibido, en los restaurantes a pie de calle no lo vas a encontrar aunque si en las terrazas escondidas de miradas. Además nos compramos unos fulares para esconder el pelo y la cara en el desierto y gastamos en comer porque los almuerzos no están incluidos.

Tras recoger a nuestros compañeros de viaje, un grupo formado por 3 chinos (padre, madre e hija) y un matrimonio de Madrid de nuestra edad más menos, salimos rumbo nuestra primera parada, en una cooperativa de argan. Hacemos unas paradas de camino para realizar fotos, por ejemplo paramos en Al Haouz a hacer fotos del Atlas nevado unas vistas espectaculares. Esta parte del viaje, además de apreciar las increíbles diferencias de paisajes, que pasan de secos y planos a rocosos poco a poco quedándose sin vegetación (pobre de mi, eso pensaba cuando comenzamos el viaje) nos dedicamos a conocer un poquito más a nuestro guía de los próximos tres días y a nuestros compañeros de viaje.

En Oued Tam Jdert paramos en una cooperativa de argan donde nos muestran la forma típica de trabajar las almendras de argan y donde nos ofrecen comprar, claro, cosa que yo no hago porque no me gusta lo que toco, pero esto también os lo comento en el post anterior así que no me voy a extender, justo antes de esto paramos en un sitio bastante turístico a comer, sopa, tajin , brocheta y fruta con zumo de naranja (se me olvidó en el otro post comentaros que las brochetas también son bastante típicas, con distintas carnes o vegetales y estan bastante buenas). la comida nos cuesta unos 220 dirham en total los dos, ya véis, como un menú aquí, unos 10-11€

 

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Poco después paramos a hacer una pequeña ruta con guía en una kashba que es como decir un castillo o una fortaleza, el sitio es espectacular y nuestro guía, muy barato al pagarlo entre todos, un personaje como vais a ver en la foto de abajo. El lugar, Ksar of Ait-ben-Haddou es espectacular, es una ciudad fortificada

Nos cuenta como se construyen, con adobe y barro y coronados con torres de vigía y que allí vivían los pueblos bereberes y nos cuenta que en esa kashba se han rodado películas como Gladiator o Alejandro Magno o la icónica Lawrence de arabia. Comenta que estas fortificaciones les protegían de intrusos que querían robar sus productos pues cultivaban y eran mercaderes y que también protegía sus palmerales que crecen junto a los cauces de los ríos, la verdad es que sorprende ver un río caudaloso en ese punto. No saben de cuando es esta kashba aun siendo una de las mejor conservadas de todo Marruecos pero está protegida desde el 53. Además ha sido declarada patrominio de la Humanidad por la UNESCO. Otra de las cosas sorprendentes de este sitio es que sigue habitado, de hecho nuestro guía nos enseño un trocito de su propia vivienda.

Desde allí, con parada para comprar unas cervezas, nos vamos a Ouarzazate donde vemos otra kashba pero no entramos, nos dirigimos con nuestro guía a otra que no sale en el itinerario pero que está totalmente reformada pudiendo entrar en la propia edificación, la verdad es que mereció la pena porque es super chula y está puesta como un museo, un chico de la zona nos fue explicando todos los usos de las distintas estancias y pudimos aprovechar para ver el atardecer más diferente que había visto en mi vida, super bonito entre palmerales rodeados de roca.

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Tras eso nos vamos por la carretera de las Mil Kasbahs hacia Skoura, y de aquí cruzaremos el Valle del Roses para finalmente llegar a las Gargantas del Dades. Entre medias nos paramos a ver un par de palmerales, yo creo que lo que yo creía que eran oasis es lo que ellos llaman palmerales, en todo el recorrido hasta nuestro hotel paramos en un par y los vemos desde arriba pues es más espectacular, son acumulaciones brutales de palmeras entre montañas peladas de vegetación y tras un montón de tiempo sin ver nada vegetal más que esporádico. Llaman muchísimo la atención y son super chulos, os recomiendo que vayáis a ver alguno si podéis, si estáis en Marrakech y no tenéis mucho tiempo hay uno cercano al que os llevan incluso carros de caballos como los de Sevilla y merece la pena.

Cuando llegamos a la zona de las gargantas del Dades es de noche, es una verdadera pena porque las vistas son maravillosas en el atardecer según nos cuenta nuestro anfitrión, los demás compañeros de viaje se van a otro hotel porque ellos tienen el paquete básico y nosotros somos «los rojos» (es su manera disimulada de decir «de lujo»). Nos hospedamos esa noche en el hotel Chez Pierre al que pienso volver para pasar al menos dos o tres días. El hotel es espectacular, esta como excavado en la roca de la propia montaña y tiene forma de terrazas, las habitaciones que nos tocan están en la superior, pasado el comedor, pequeñito porque no hay casi habitaciones, y la piscina al aire libre. Nuestra enorme habitación de dos camas king size tiene una terraza enorme, en la que por la noche disfrutamos de las estrellas, vaya cielo señores ¡vaya cielo! mira que en Asturias se ve un cielo espectacular pero ¡ni os lo imagináis, menuda pasada! en el desierto era precioso pero aquí… yo creo que hasta me gustó más.

Disfutamos de una cena a la que nos estaban esperando, luego supimos que era porque después había espectáculo, los de la cocina, los camareros y el propio anfitrión tocaron los tambores y cantaron para nosotros. La cena fue muy distinta a lo acostumbrado, tomamos verdura en tempura, una especie de pizza de remolacha con queso y naranja (sin masa), pollo relleno de setas con patata y verdura y para el postre yo elegí una creme brulle y maridin una panacotta. Todo estaba de impresión, en serio, nada que decir, se me hace la boca agua recordándolo.

Nos dio muchísima pena no poder aprovechar más el hotel, el anfitrión nos cuenta que es un hotel muy solicitado porque ademas de ser precioso es parada de muchos turistas que quieren hacer senderismo pues, por esa zona, por las gargantas, salen muchas rutas y se pueden coger andando directamente desde ese hotel. Por eso quiero volver, ¡senderismo en Marruecos, yo eso no me lo pierdo! La noche fue fría y el día cálido pero no demasiado, nos comentaba el del hotel que allí las temperaturas por el día son más suaves que en zonas como Marrakech aunque por la noche suele hacer siempre frío.

Como somos «los rojos» nos dejan descansar y nos recogen a las 10 de la mañana lo que hace que podamos disfrutar un poco el hotel de día y degustar un desayuno que puedo decir que fue sin duda el desayuno más rico y más abundante que he comido en Marruecos.

Tras este descanso nos vamos a lo alto de las gargantas de Dades, donde hacemos la típica foto que os dejo aquí y donde maridin tiene a bien hacer un timelapse que os he colgado para que podáis distrutarlo porque es una pasada!!

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Time-Lapse Garganta de Dades-Marruecos

De ahí nos dirigimos a hacer unas fotos al palmeral de Tinghir que está en Uarzazate y tras una foto en Toudgha el oulia del palmeral a lo lejos nos vamos a sacar los «dedos de mono» y dar un paseo a la orilla del río en las gargantas del Todra o como dice mi iPhone «Toudgha». Comemos en Oulia, un pueblo que esta al lado de Tinejdad que es el más grande de la zona, tajin de pollo, brochetas, ensaladas y postres típicos con zumo de naranja y, ahora ya si, ¡directos al desierto! Que nervios.

Antes de llegar hicimos una parada en una tienda de pañuelos bereberes donde nos vistieron con su ropa típica y nos hicimos unas fotos todo el grupo, vaya pintas… ejem. lo bueno es que nos compramos los pañuelos para el desierto y lo hacemos con nuestros ya amigos madrileños lo que hace que nos salga más barato al regatear.

Cuando llegamos a la zona de los camellos lo que vemos son 4 animales y dos guías y una duna, no muy alta pero que separa y no te deja ver que hay detrás, ya de primeras te pones un poco nervioso, al menos yo que nunca había estado al lado de un camello y que siempre oí decir que son perezosos y algo mordiscones.

Bueno, el guía no habla mucho español pero sí lo suficiente como para entendernos y los compañeros nos dejan allí porque como somos «rojos» no vamos al mismo campamento. Nosotros sabíamos que nuestra jaima era mejor pero no lo que tendría de diferente. En serio, si podéis coger la cara, porque hay una diferencia básica ya al margen de que el hotel de la montaña es mucho mejor y la comida ni te cuento y es que en el campamento común te levantas, vas al camello y cuando, tras una hora de camello llegas al punto donde te recogieron ayer, te llevan al hotel de montaña y allí desayunas y te duchas. Nosotros teníamos ducha en la jaima, salimos muchísimo más tarde por lo que disfrutamos de unas horas tras el amanecer en el desierto y nos dieron el desayuno allí, además son menos jaimas así que hay menos jaleo nocturno y la gente que está allí atendiendo es más amable.

Pero sólo por lo de la ducha y el desayuno… ya merece muy mucho la pena.

Compartimos los camellos con unos americanos de Báltimor super majos con los que luego estuvimos por la noche hablando un rato, ya habíamos coincidido con ellos en el Chez Pierre aunque no venían con nosotros, iban solos en un jeep.

Nos bajamos de los camellos para ver el anochecer y hacernos unas fotos chorras y luego llegamos a la jaima, donde nos esperaban con un pica pica y algo de beber. Tras una ducha nos fuimos a cenar a la tienda comunitaria una comida típica bereber, correcta sin más, la crema de verduras del inicio entraba sola porque además hacia algo de frío.

A la noche tocaron sus tambores y cantaron para nosotros bajo las estrellas y con unos fuegos y antorchas haciendo un corro entre las jaimas del campamento. Fue un viaje espectacular, cada vez que lo recuerdo me encanta y sé que lo repetiré con babylucia algún día, solo podía pensar en que miniyo Salomé se lo habría pasado de escándalo.

Por la mañana, a eso de las 06:30 de la madrugada nos levantamos para ver y fotografiar el amanecer, hacer bastante el chorras por las dunas y desayunar y de ahí otra vez al camello rumbo a la civilización.

Es increible, digamos que el desierto de merzouga es como «una puerta al Sahara» porque si, es desierto del Sahara pero no, no es el groso del desierto que principalmente se compone de montaña o rocas no muy altas pero no de arena pura y dura. Cuando te metes un poco entre dunas la sensación es impresionante, mires donde mires solo hay arena a tu alrededor pero si luego te paras a mirar un plano te das cuenta de que es un espacio super pequeño en medio de las rocas, lo suficientemente grande como para que tardes una hora y media en llegar a tu destino pero no demasiado como para que te pierdas si vas en linea recta, no se, es super raro. La arena es finísima y un tanto roja no es ese amarillo de las dunas de Gran Canaria por ejemplo, es otra cosa.

Tuvimos la desgracia (entre comillas) de que a la ida había muchísimo viento y teníamos que ir protegidos totalmente, tanto pelo como boca y nariz y también los ojos, cuando mirabas de lado te entraba arena y por suerte llevaba la cámara en funda de plástico que sino… habría sido una locura sacarla. A la vuelta, sin embargo, ya se notaba que estaba cambiando el tiempo y pudimos hasta ir en manga corta y sólo con las gafas de sol y el pañuelo en la cabeza pero sin tapar la cara. Cuando bajamos dunas el guia me gritaba «agárrate Fátima» porque yo iba todo el rato moviendome, haciendo fotos hacia adelante, atrás… yo estoy de montar a caballo aunque hace unos cuantos años ya que no practico pero es como ir en bici, no se olvida, y ni me dolió nada ni me costo nada, maridin también lo llevó muy bien pero los americanos… lo pasaron tan mal a la ida que volvieron en jeep. Así que ademas la vuelta la hicimos maridin y yo solos lo que nos dio la opción de parar un poco a placer para hacer fotos.

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Una vez en la zona de recepción ya nos esperaba nuestro guía y nuestros amigos madrileños duchados y desayunados para seguir viaje. Sólo hicimos una parada en la vuelta que fue realmente dura, muchas horas en coche y con dos paradas, o tres, una para comer en la terraza de una kashba rehabilitada, se llamaba Ennakhile, el sitio era espectacular y las vistas a un palmeral muy chulas, ahora la comida fue la peor de todo el viaje con diferencia. Paramos también a ver un enorme palmeral y a Marrakech. Desde que salimos a eso de las 11 de la mañana, llegamos a Marrakech cansadísimos a las 21:00, eso es lo peor, la vuelta es dura y se hace eterna pero el viaje merece la pena ese esfuerzo final sin duda alguna. Además íbamos algo mas cómodos porque íbamos los 4 solos, los chinos iban a Fez así que les llevaba otro transporte.

A la vuelta nos hospedamos en el riad Flam del que tenéis post con enlace, este riad está al lado de la zona judía, muy cerca de la plaza Jamma El Fna pero en la otra punta del Libitibito, el primero en que estuvimos. Lo rehabilitó un francés que es masajista y también es su propia casa, un sitio precioso con una cama comodísima. Esa noche cenamos en los puestos de la plaza, trabajan bien, está rico y es de fiar, da igual un puesto que otro todos tienen lo mismo. Os recomiendo lo siguiente:

Comprar pan de ese redondo riquísimo a una de las señoras de la plaza o de los alrededores a ella, llevar el pan a un puesto de estos y que os lo rellenen con vegetales y la carne de las brochetas y tendréis un bocadillo de infarto que mezclado con un zumo de los puestos de zumo… una cena divina, ligera y por menos de 50 dirham en total, maridin y yo se lo vimos a uno de los puestos y nos pareció que tenía una pinta brutal, lo probamos y… que voy a decir yo, la gordita a la que le gusta todo ¡estaba riquísimo! Para terminar la noche, como a maridin le gusta mucho terminar con postre las comidas nos fuimos a tomar un crepe a un sitio de camino al hotel, paramos en el café cuisine du terroir, un crepe riquísimo con frutos rojos para mi y uno de Nutella para maridin. Nos costaron los dos crepes lo mismo que la cena, unos 45 dirham.

 

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Al dia siguiente tras pasear y hacer compras, entre ellos comprar una postal. ponerle un sello y echarla al buzón nos dirigimos al Palacio Bahía, un sitio precioso, el coste de la entrada es de 20 dirham en total, merece la pena muy mucho porque tiene mucho que ver. Es que, a ver, Marrakech es una ciudad que se ve perfectamente en dos días entonces tienes que alargar las visitas para que «te cunda» y este sitio es para sentarse a leer allí oliendo a azahar y disfrutando de las estancias.

Aprovechamos que es nuestro último día para hacer las compras pertinentes como unas zapatillas para babylucia y otras para Salomé y comer en la terraza de les epices (que os comenté en el anterior post), en este caso comemos un tajin de pollo y unas broueles, que son triángulos de pasta filo 1/2 de verdura y 1/ 2 de queso, muy ricos, tomamos cerveza Casablanca (si, hay cerveza nacional en Marruecos, aunque luego en los bares a pie de calle no la encuentres) y terminamos con unas brochetas. Tras haberlas comido en sitios como las montañas y la plaza mi veredicto es que las brochetas no merece la pena pedirlas en restaurantes buenos, pues saben practicante igual que en los que podrías considerar peores, pero si que merece la pena comer couscous que, como nos dijo el guía, en los restaurantes más tipo tasca lo hacen con agua del lugar y si no estas acostumbrado puede costarte una tarde de wc muy divertida. Al salir aprovecho para comprar un par de platos de alpaca que quería para decorar platos.

De allí nos vamos al hotel para «hammanizarnos» por ultima vez, nos hammanizamos solos, esta vez contratamos la parte más barata que es como de 120 dirham y te dan el jabón negro y una esponja de exfoliación pero nadie te hace nada. Entramos juntos y pudimos estar lo que nos dio la gana, esta en el propio hotel, en este caso, así que no había mayor problema que el de avisar antes porque tiene que calentar. Aprovechamos, no obstante la tarde, para tomar el sol en la terraza del hotel con jacuzzi y tras broncearnos un rato y hammanizarnos otro rato, nos vamos a cenar en un restaurante de la zona que nos había llamado la atención por las vistas.

Y es que Marrakech tiene una cosa en la medina, las calles son enanas y están atestadas de motos y viandantes que se cruzan sin cesar, el restaurante estaba en uno de esos cruces de calles y pensé que las vistas desde arriba debían ser tremendas, ¡bingo! os dejo un time-lapse que sacamos que os va a flipar tanto como a mi cuando me di cuenta de lo que pasaba bajo mis pies.

El restaurante se llama Porte du Monde y si, es la puerta a un mundo tremendo de caos, super pintoresco, comí una tanjia marroquí que estaba tan rico como el que había probado el primer día, el comino me tiene enamorada y maridin se comió unas brochetas, de postre, como no, dos crepes. En precio, 260 dirham pagamos.

A la mañana siguiente aprovechamos para corriendo ir a comprar un par de pantalones sueltos uno para cada uno y nos fuimos en taxi al aeropuerto. El taxi cuesta unos 70 dirham y si bien es necesario cerrar el precio de ante mano con el taxista también es bueno saber que tienen tarifas estándar y que os van a enseñar el cartel con ellas.

Cenando sobre el caos de Marrakech

Para terminar con mi viaje sólo me resta contaros algunas cosas que a mi me gustaría saber:

Yo no haría este viaje con niños de menos de 10 años, lo primero porque el jaleo es tan tremendo que tienes riesgo de pérdida todo el rato y lo segundo porque es imposible mover por ahí una silla de bebe, las calles son empedradas pero estan «a su manera» así que lo único que puedes hacer para no acabar hasta las…. del carrito es llevar un porta bebés lo cual destrozará tu espalda sobre todo como haga calor. Ya no quiero contarte lo peligrosas que son para un adulto que tienes que estar todo el rato esquivando personas, bicicletas y motos como para dejar a un niño caminando que sea menor de 10 años, personalmente me parece una locura.

Callejear es complicado pues las calles son oblicuas y todas iguales y no contestes cuando te digan «una pregunta» que es lo que dicen ahora los de los puestos para que te pares, mira sin serán cucos.

Si vas a estar en Marrakech más de dos días te recomiendo que contrates una excursión porque sino, acabarás por aburrirte o coge otros días en un resort de las afueras para aprovechar el sol y las piscinas.

En los riad para comer, que es muy recomendable, se tiene que reservar entre 12 y 24 horas antes.

Se me olvidó comentar que el hotel campamento en el desierto en el que nosotros estuvimos se llama Azawad Luxury Desert Camp.

Os recomiendo un sitio de cambio, me pasee por todo Marrakech cuatro días y estuve mirando y el mejor, sin duda alguna está donde el primer riad, donde el Libitibito, bueno cerca, la dirección es nº2 sis afoundouk el anti Rue dar el bacha. la diferencia de cambio de este a otros era bastante importante y no te quiero ni contar con los de las plazas más turísticas.

No vas a encontrar cerveza en sitios de cara al público, si en los restaurantes pero en los que estan a pie de calle tampoco y menos en terrazas a pie de calle.

El zoco se divide en gremios artesanos, os recomiendo buscar un plano y llevarlo impreso, os facilitaría uno si lo encontrase porque no tengo ni repajolera idea de donde lo puse.

Ojo con los riad con piscina en la azotea porque no hay tantas tumbonas como personas, si quieres tomar el sol, llega pronto.

Y para terminar te recomiendo que busques terrazas con vistas a las callejuelas y disfrutes del caos que se monta debajo.

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Ranking

A mi viaje a Merzouga le doy un 9, me encantó, lo volvería a repetir aunque quizá solos en un todoterreno, porque la vuelta se hace eterna y muy dura, eso si, no os recomiendo conducir por allí y menos de noche, la gente sale a caminar por la carretera, sin luces, sin luces en los pueblos y no los ves, es un puñetero caos, lo le gritaba al guía que ahí delante había más «bultos», un no parar de tapar los ojos de verdad.

[dt_quote]Y hasta aquí llego Marruecos, yo ya me encuentro camino de Japón así que… sabéis que viaje viene a la vuelta? Ser felices.[/dt_quote]

2 comentarios en “Marruecos: Viaje al desierto de Merzouga”

  1. Encontré el artículo por accidente, es agradable e interesante leer las aventuras de otros en Marruecos. No hay nada mejor cuando, como yo, estás planeando un viaje. Felicitaciones por el artículo, aprovecho esta oportunidad para preguntarte algo. El próximo mes haré un viaje con mi familia, mi esposa y nuestros dos niños de 9 y 10 años en Marruecos. Estamos personalizando nuestro viaje con excursiones y quería saber si recomendaría esta excursión https://travelmoroccotour.com/es/package/escursion-a-las-cascadas-de-ouzoud/ o si tiene otros para recomendar.
    gracias

    1. Hola Paul, yo no la hice, bueno ya ves lo que yo hice, jeje, pero me parece una excursión guapa, es muy común, conozco gente que la ha hecho y lo bueno que tienes es que es medianamente relajada. Solo un apunte: las carreteras (no autopista) en Marruecos suelen ser un poco horror, mucha curva, tardas mucho en llegar a los sitios y se hace cansado porque los vehículos no son maravillosos a no ser que cojas un servicio muy premium, te lo comento por los niños pero si son todo terreno (que seguro que si) fijo que lo paséis genial y superáis cualquier inconveniente. Muchísimas gracias por pasarte por el blog por comentar el post y por dedicarle un rato a leerlo, se que no escribo poco precisamente 😉 abrazo grande Paul, espero tu feedback a la vuelta de Marruecos!

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