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Road trip across USA: Washingtamish

Introducción

Road trip across USA: Washingtamish o un paseo rápido por Washington y la comunidad Amish de Lancaster.

Vamos poco a poco avanzando en estos post sobre nuestro viaje por Estados Unidos, si no sabéis de qué hablo recordar que tenéis el post de introducción y también está subido el post sobre Nueva York, aunque se avecina una segunda entrega de él pues estuvimos dos años consecutivos 😉

Terminada nuestra estancia en NYC cogemos un coche de alquiler y nos vamos rumbo a la segunda parte de nuestro viaje, por un lado vamos a hacer una parada técnica en Woodbury, el outlet más grande y famoso de las afueras del estado del Nueva York para «pertrecharnos» de cara a la tercera parte del viaje, en la que iremos por zonas con más frío y más deportivas. De allí nuestras ruedas nos llevarán a pasar un par de días en Washington, no sin antes hacer una parada en Lancaster para ver la comunidad Amish.

Vamos a entrar en detalle!

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Unos datos básicos

Como os comentaba arriba Woodbury es uno de los Outlet más conocidos en la zona de Nueva York, creo que llegan los árabes de los Emiratos directamente del aeropuerto al outlet a ponerse las botas, es un lugar bastante bonito con la recreación completa de un pueblo donde los precios están genial y la ropa es de calidad.

Ojo, como siempre oiréis, no compréis en USA marcas europeas, son carísimas, obviamente; además os aconsejo (porque ya he ido a 3 outlets en tres ocasiones distintas en el tiempo) que compréis cosas muy básicas, la ropa de USA no queda como la europea, va en serio. Pensaréis que si cuando la veáis pero no, luego se nota, la forma de vestir que tenemos aquí incluso en tiendas muy baratas es bastante más elegante que allí, por los cortes y la forma de las prendas, ya no entro en marcas y tejidos.

Así que tiraros a cosas básicas como ropa interior, sudaderas GAP, Levi´s de los básicos (tampoco son iguales y el corte no es el mismo que aquí) y cosas con cortes bastante puritanos como por ejemplo la ropa de Náutica, que tiene buen precio y está bien. Cortes básicos y prendas básicas, ese es mi resumen.

 

En cuanto a Amish sin duda se concentra una gran cantidad de esta comunidad en la zona de Lancaster, te recomiendo que vayas de tarde noche y duermas allí porque ellos madrugan, así podrás apreciar la actividad de los pueblos por la mañana que es muy entretenida con ellos en sus carretas pasando por las calles, parando a comprar, con los niños en los colegios… la verdad es que es surrealista del todo para nosotros, éramos como niños en un zoo, ¡jaja! y ellos son muy amables, te dan los buenos días, te dejan que les fotografíes siempre que tu seas respetuosa… bueno, muy bien, los pobres ya deben de estar acostumbrados a ser un poco un circo.

 

Washington es una ciudad que te va a llevar 3 más para ver lo básico, ¿se puede hacer en menos? claro, pero vas a tener que renunciar a cosas, fijo. Y en más por supuesto podrás disfrutar de lo que es la ciudad en si, grande y muy bonita y entretenida. Se divide en dos zonas principalmente Washington a un lado del río y Georgetown (donde la universidad, si) al otro lado. Está rodeada de los estados de Virginia y Meryland y pertenece al distrito de Columbia. Y se funda en la ribera del río Potomac.

Mi viaje

Conducir por Manhattan con un Nisan Altima, automático, sin GPS, fue todo un periplo, cuando consiguió pillar cobertura ya íbamos camino de Albani, menos mal que el GPS con patas del piloto iba mucho mejor que el que llevábamos y entre el y yo conseguimos no perdernos ni tomar ninguna salida que no fuera la correcta, he de reconocer que para eso maridin tiene un talento especial (y no porque sea topógrafo que algo tendrá que ver, jeje).

Entrada la tarde y agotados, llegamos al Outlet dispuestos a equiparnos de ropa invernal y treking para nuestra tercera parte del viaje, Yosemite y Grand Canyon, pero estábamos tan cansados, imagino que sobre todo por ser la primera vez que cogíamos un coche en el Estados Unidos que no fuimos capaces de comprar nada, así que tras un paseo por el outlet decidimos irnos al motel de carretera que habíamos mirado la noche antes y descansar hasta el día siguiente.

Siempre dije que los moteles no eran para mi, es muy pero que muy duro para una pijotera como yo no acabar, al menos, en el correcto hotel ejecutivo pero esta nueva aventura requiere estos sacrificios que, por otro lado, son baratos económicamente hablando, ya tendremos tiempo de lujos en las ciudades grandes donde vayamos parando.

El hotel… enmoquetado y con mantas de colores… lo mejor era meterse en la cama y dormir, sin mirar, sin sentir, y a la mañana siguiente, temprano, huir de allí.

A la mañana siguiente compramos cositas y luego cogimos el coche camino a Lancaster, condado Amish, el paisaje es brutal, cambia de bosque cerrado de roble, aliso y otras variedades de hoja caduca que en otoño, época en la que nosotros estuvimos, están entre el marrón y el rojo a verdes bosques con mucha mata baja y campos de maíz y pradera.

En los primeros bosques vimos un corzo, en el segundo una marta y un conejo delante de nuestro motel. Nuestro segundo motel se encuentra en New Holland, Lancaster, estado de Pensilvania. Madre mía que motel… caímos aquí como podríamos haber caído en otro sitio, la verdad, y madre, yo me quejaba de el de la primera noche pero este es mortal de necesidad, una lampara que no funciona (de las dos únicas luces que hay) y un tío gigante en la habitación contigua al que le suena la alarma del móvil super temprano pero que no la oye, despierta a todo el motel pero oye, que nos duchamos, desayunamos, recogimos y el tipo ahí seguía, con el teléfono a todo meter.

Si bien el motel era un antro la cama era bastante más cómoda que muchos hoteles europeos de “supuestas” 2-3 estrellas. Descansamos y salimos “a la caza del Amish”.

Súper amables se paran para la foto, te saludan siempre con un buenos días y una sonrisa y te sientes como en un cuento, además los paisajes, de bosque verde en mil colores y praderas y jardines perfectamente cuidados, son increíbles.

Verles trabajar el campo con un mulo es tremendo, como no usan cosas eléctricas llama muchísimo la atención y lo de las carretas… pues que os voy a contar! ¿habéis visto la serie Banshee? se desarrolla en un pueblo Amish y para mi, que la vi, era como estar dentro de la serie. La pena es no tener fotos guays cercanas porque me daba una vergüenza terrible.

Tras pasar la mañana salimos de Lancaster rumbo Washington, la llegada en coche fue buena, el GPS funcionó bien, en este caso, y Hertz, nuestra compañía, tenía Check-out en nuestro propio hotel, nos quedamos en el Key Bridge by Marriot, un hotel bien situado y muy correcto, de hecho tras dos días por moteles de carretera no demasiado decentes este hotel me pareció el séptimo cielo, volví al año siguiente y la impresión no fue tan buena, aun así he de decir que es un hotel bien situado y muy correcto.

Si NYC es la ciudad de los perritos y los turistas, Washington la es de los Cupcakes, los tacos y los hombres elegantes, poco turista (parece increíble) y gente súper amable. Con el idioma peor, aquí hablan mucho más cerrado y cuesta entenderles pero nos apañamos.

El día de llegar estuvimos en Georgetown, Virginia, ciudad universitaria llena de pijos ricos majetes con ganas de cervezas, disfrutamos muchísimo y el barrio, precioso, sin duda me quedé con ganas de volver y pasearlo aun más (lo cual hice el año siguiente ;)) cosas peculiares, cenamos en una especie de taberna finolis donde había unas hamburguesas bestiales y donde el plato principal (por lo que pudimos ver) era la langosta, ¡no os imagináis la cantidad de mesas de trajeados comiendo langosta!, muy curioso eso de que la langosta conviva con la hamburguesa.

Al día siguiente pasamos todo el día descubriendo Washington D.C., comenzando por el cementerio de Arlington, bajando hacia el Lincoln Memorial, monumentos de guerras como el Vietnam Memorial, caminamos hasta la Casa Blanca, cerrada en su explanada central (que raro que tengamos el monumento más importante cerrado o en obras, verdad? es nuestro sino), almorzamos un sándwich en un sitio chulísimo y paseamos por las calles.

No llenos del todo paramos en Dupon Circle a comer un cupcake en una pastelería preciosa y bajamos al Mall hasta el Jeferson memorial, ya de noche vimos el Capitolio, tomamos una cerveza pre-cena en un sports bar viendo las finales de baseball y cenamos en Jaleo, el restaurante de Jose Andrés, para el que habíamos reservado mes y medio antes. El restaurante está bien, estéticamente es precioso y su carta son básicamente tapas españolas en formato tapa, cosa que no entienden ni los propios camareros que te las traen todas a la vez, incluidos los arroces, imaginar que «jaleo», eso si, estaba rico y el precio es razonable para un restaurante «de moda» en la ciudad.

Hay que comenta que Washington es una ciudad copiada de París, con sus grandes avenidas, rotondas y edificios, pasear por el Mall es como volver a los Campos Elíseos.

Ese día, además era el momento de acercarnos a DHL para cerrar el envío de nuestra maleta “road trip part one” y como estábamos algo perdidos, un chico muy amable nos ayudo no sólo a encontrarlo sino a entendernos con la señora que atendía. Se llamaba Freddy es colombiano y lleva 22 años viviendo en Maryland.

Nuestro viaje es largo y está plagado de viajes en avión por el interior que tienen escalas muy cortas así que decidimos antes de ir que iríamos con dos maletas de mano únicamente, eso hace que no tengamos espacio para todo lo que tenemos que llevar (incluidos souvenirs) así que nos decantamos por enviar la maleta con ropa comprada y con la ropa que usamos en NYC a España con DHL aprovechando que teníamos precio de empresa bastante aceptable. Nos quedamos con ropa para el resto del viaje y volvimos a comprar en la última parte pues paramos unos días al sol de Miami.

Cuando al día siguiente nos levantamos y fuimos a DHL para enviar nuestra maleta nos volvimos a encontrar con Freddy que encima de ayudarnos nos llevó al aeropuerto, Freddy y nosotros seguimos aun a día de hoy en contacto y le fuimos a ver al año siguiente a este viaje, la verdad es que le consideramos un amigo y ¡fíjate que manera más tonta de conocernos!.

Ya finiquitado nuestra pequeña escapada por Washington y la comunidad Amish nos vamos con Freddy al aeropuerto Ronald Reagan para coger nuestro vuelo a Dallas.

Allí cogeremos otro coche y empezará la tercera parte del viaje, la que nos llevará por la Route 66 hasta Los Ángeles haciendo un par de desviaciones para ver monumentos importantes.

Reconozco que cuando estábamos en el aeropuerto estábamos hechos un flan, digamos que nuestra primera parte del viaje fue super sencilla pero ahora nos enfrentaríamos a lo desconocido, a las pelis de vaqueros y a tener que conducir por el desierto, hablar con americanos del centro de Estados Unidos a los que no teníamos ni idea de si conseguiríamos entender bien, pelearnos con los surtidores de gasolina o buscar sobre la marcha moteles para dormir cuando fuera llegando la noche.

A este respecto lo que hacíamos era preparar el día siguiente la noche anterior, así podíamos elegir dos o tres moteles por si en el primero no había sitio.

Pero esto será otra historia 😉

Ranking

A esta parte del viaje le doy un 7,  razones:

  1. Por un lado la parte de descubrir amish es genial pero los moteles de la zona dejan muchísimo que desear y os lo digo contando que estuve un mes en USA y tiré, básicamente, de moteles. Los de esa zona… en fin, puede ser desinformación pero mal, bastante mal.
  2. Pero Washington es genial, es una ciudad que me encantó, que no está maásificada en absoluto, nos comentaron que no hay mucho turista y la verdad es que no vimos masificaciones como en Nueva York o en San Francisco, por ejemplo. Es una ciudad a la que volvería sin duda, pero de paso, tampoco me quedaría más de 3 días.
[dt_quote]Y con esto se ha terminado la segunda parte del viaje! Madre parece lo que he tardado en ponerme con estos post, espero que al menos los disfrutéis.[/dt_quote]

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