Historias mínimas 16
Me gustaría vomitar arcoiris y elefantes de colores cuando tengo ardores, así al menos los ardores darían algo bueno, pero lo único que hago es sufrir los ardores y cuando vienen no vienen arcoiris ni elefantes de colores sino desolación y manchas negras y marrón oscuro.
Historias mínimas 15
Soñé que estaba en el bosque cogiendo setas y que aparecía un jabalí, me quitaba los boletos y se los comía. Yo me enfadaba tanto que le lanzaba piedras y lo mataba pero como tenía triquinosis lo dejaba pudrirse en el bosque. Luego me desperté y estaba sentada apoyada en un árbol, en el bosque, […]
Historias mínimas 14
Dos personas van paseando por el muro, se cruzan y al hacerlo se sonríen, una de ellas se gira al pasar, la otra no, pero nota que la una se ha girado. Un «bicicletista» casi se estrella al frenar para esquivar a una pareja que cruza a lo loco por la carretera, les riñe aunque […]
Historias mínimas 13
Es sabido que los pitufos pitufan en las amanitas muscarias y que en Asturias hay muchas amanitas muscarias y de otras clases; lo que igual no es tan sabido es que las amanitas muscarias crecen en la pinaza y bajo ella crecen las arañas más aterradoras, los pitufos tienen que pitufar con cuidado de no […]
Historias mínimas 12
Se le reveló la verdad con tanta claridad como el amanecer del día anterior, debía matar al vecino de al lado. Sorbió un poco de sopa caliente mientras asentía con la cabeza, ya no iba a soportar ni un minuto más que le despertase a las 7 menos veinte de la mañana a gritos, lo […]
Historias mínimas 11
Sentada en el sofá pensaba en lo que haría al día siguiente, para ella todos los días eran iguales, despertarse, salir a pasear, desayunar, dormir la mañana, pasear, dormir la siesta, cenar, pasear y volver a dormir. El cariño también estaba ahí pero no lo necesitaba demasiado. Es lo que tiene ser un galgo.
Historias mínimas 10
Los rayos de sol entraban sesgados por las ventanas de madera, desde la cama y tapado por la manta disfrutaba del sol en su cara como si el tiempo se hubiera parado hasta que despertase. Se desperezó, salió de debajo de la manta y vino hacia mí, moviendo el rabo y bostezando, mi perro.